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Bienvenidos a Salvaje Tentacion México (Machos Latinos)

21 nov. 2012

Sexo Anal

Todo sobre sexo anal para chicos gay o bisexuales: para disfrutarlo, hay que saber hacerlo bien



Un extenso texto que responde a muchas preguntas que se hacen los chicos interesados en el sexo anal que quieran hacerlo la primera vez: ¿ me dolerá ? (RESPUESTA: si se hace bien no tiene que doler) ¿ se siente mucho placer ? (RESPUESTA: puede ser muy placentero, sí) ¿ hacerlo tiene algunas consecuencias ? (RESPUESTA: si se hace corectamente ninguna) ¿ luego de hacerlo queda alguna marca que indica que no soy más virgen ? (RESPUESTA: NO) ¿ es cierto que si me penetran mucho voy a terminar usando pañales ? (RESPUESTA: NO, eso es un mito) y mucho, mucho más. 

Unas palabras antes de empezar: En nuestra tradición el sexo anal era considerado como una práctica “contra natura” porque no tenía fines reproductivos, siendo aún así en muchos casos, una alternativa para evitar embarazos no deseados y preservar la virginidad. 

En otras culturas ha sido una práctica más común; incluso para algunas sociedades de Nueva Guinea es de obligado cumplimiento en los ritos de iniciación. Los mangaianos la efectúan como alternativa al coito vaginal durante los períodos de menstruación. 

Actualmente, los estudios revelan que hombres y mujeres confiesan haber disfrutado del sexo anal. Aproximadamente el 40% de las parejas heterosexuales lo han intentado al menos una vez y alrededor de un 20% de parejas lo practican con regularidad. Entre la comunidad homosexual el porcentaje de parejas que efectúan el coito anal se eleva al 50% de las mismas. 

Frente a estos datos que revelan que gran cantidad de hombres y mujeres consideran la práctica anal como opción placentera y divertida, hay muchas personas que lo consideran un tabú, una acción sucia, perversa y dolorosa. 




 El tabú anal inhibe en muchas personas el poder aprender acerca del uso sexual del ano. Que sea doloroso o no, depende de varios factores que determinarán su placer; no sólo es imprescindible que la persona desee realmente hacerlo. En especial, la primera vez, se debe tener en cuenta el cuidado con que se haga y si no se toman las precauciones necesarias puede ser una actividad de alto riesgo. 


La creencia de que el coito anal tiene que doler es un mito persistente y dañino. Lo mismo que en cualquier parte del cuerpo, el dolor indica que algo está mal. Ante una introducción anal, los músculos anales, como reflejo defensivo, se contraen y habrá dolor si no se espera a que estos músculos se relajen. 

El orificio del ano está rodeado por dos anillos musculares muy elásticos, los esfínteres, que tienen un funcionamiento independiente. El esfínter externo es controlado por el sistema nervioso central y se puede tensar y relajar cuando se desee. En cambio el esfínter interno es controlado por el sistema nervioso autónomo, que gobierna entre otras funciones la respuesta al estrés. 

El esfínter interno se contrae respondiendo ante el temor y ansiedad aunque la pareja pasiva esté tratando de relajarse. Cualquiera puede aprender gradualmente a controlar el esfínter interno voluntariamente con el fin de relajarlo. Para ello, un contacto diario con el ano insertando por ejemplo un dedo hace que el músculo se vaya adaptando, y "aprenda" a relajarse. 

Si hablamos de placer, la más alta concentración de terminaciones nerviosas está alrededor del orificio anal. La porción interna del ano responde mayormente a la presión. 

¿ Sabías que la zona anal tiene tantas terminaciones nerviosas como el clítoris de la mujer o el glande del varón ? De esa forma se explica perfectamente porqué su estimulación puede producir tanto placer: es una de las zonas erógenas por excelencia. Es una zona extremadamente sensible y excitable. 




En los hombres, el placer lo obtienen a través de la estimulación anal sumado a la estimulación de la próstata (que se localiza a unos 2 cm. de profundidad de la pared anterior del recto). El masaje prostático con dedo, objeto o pene, puede ser una gran fuente de placer. También proporciona grandes dosis de placer el extremo inferior del pene o “bulbo”, siendo estimulado indirectamente en casi todas las prácticas anales. La agradable sensación de plenitud al ser penetrado (cuando te sientes "lleno"

 tambien contribuye al placer. 


Hay muchas formas de disfrutar eróticamente el ano; estimulando el ano de la pareja durante el coito o mientras se manipulan los genitales de la pareja, el método oral-genital conocido como Rimming, y la penetración anal insertando un vibrador, dedo o pene en el orificio anal. 


El sexo anal no es una actividad de acceso y disfrute inmediato. La penetración nunca se debe forzar. Es importante dilatar el esfínter anal lentamente y con mucho lubricante. Lo mejor es empezar con la introducción de un dedo (bien lubricado) para que se vaya adaptando el orificio y tras repetidos intentos probar con dos dedos, luego tres, hasta pasar a la introducción del pene. 


El placer anal se consigue con una estimulación adecuada y gradual. Se puede llegar al orgasmo por la cercanía de las zonas erógenas primarias, aunque la mayoría de las personas requieren estimulación genital directa para alcanzar el orgasmo. Las mujeres pueden llegar a alcanzarlo a través de las contracciones de los músculos pélvicos y los varones responden a la estimulación de la próstata y del bulbo del pene. Algunos hombres con la estimulación anal logran orgasmos sin eyacular (los llaman "orgasmos secos"

 e incluso sin tener el pene erecto. 





¿Por qué el riesgo es mayor en las prácticas anales? El ano es un órgano que está contaminado con muchos microorganismos y no tiene lubricación. Por todo ello, con la fricción de la penetración pueden pueden ocurrir pequeñas abrasiones, y se incrementa el riesgo de infección no sólo local, ya que las micro fisuras posibilitan el micro sangrado en el pene y ano con el consiguiente elevado riesgo de enfermedades de transmisión sexual y del virus VIH. 

El uso de preservativo, una buena dilatación previa (con los dedos o con un juguete) y abundante lubricante de base acuosa, reduce la fricción y ayudará a la penetración sin dañar el preservativo. 

Además de considerar estas precauciones existen dos riesgos más que se deben tener en cuenta: 

- Riesgo de infección si se pasa del sexo anal al vaginal directamente. Siempre hay que cambiar antes el preservativo y lavar todo lo que haya estado en contacto con el ano, porque de lo contrario podría contaminarse la vagina con flora bacteriana proveniente del recto. 

- Riesgo de posible embarazo; puede ocurrir si el semen queda en la superficie del ano, baja por el perineo (zona entre ano y vagina) y se introduce en la vagina. Según un estudio en Inglaterra, un 8% de embarazos se produjeron de esta manera. 

Por último, no sólo es importante evitar los riesgos con las precauciones adecuadas, además es recomendable considerar las siguientes reglas para garantizar un mayor placer en las prácticas anales: 

Comunicación: Las dos personas deben estar de acuerdo y desear llevar a cabo la práctica anal. Es muy importante que la persona pasiva comunique su agrado o malestar para que el acto sea agradable y placentero para ambas personas. 

Relajación: Los músculos que rodean el ano deben estar relajados, para ello es esencial una estimulación paulatina y con tranquilidad. Las personas con más experiencia en ser penetradas se relajan mucho más fácilmente, eso hace que se las pueda penetrar con más facilidad. 

Paciencia: Realizar la penetración gradualmente, de manera cuidadosa y suave. Conveniente dilatar con algo de poco tamaño como un dedo antes de introducir el pene. 

Higiene: Para que resulte ameno, la persona penetrada debe haber evacuado antes para que la última parte del colon esté lo más limpia posible o bien llevar a cabo un lavado profundo en la zona. En este artículo se explica detalladamente cómo higienizar la zona antes de la penetración. 

El sexo anal no es una opción que interese a tod@s, pero sí a much@s, una manera como cualquier otra de disfrutar del sexo. 




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